martes, 29 de octubre de 2013

Sentimientos a flor de piel




Llevamos mas de dos meses afrontando esta nueva etapa, y siento que ni yo misma me aclaro… ¿Cómo pretendo que lo hagas tú, hija mía? Sé que estas últimas semanas también has tenido un nudo constante en el estómago y no sé cómo afrontar esto. A cada momento en mi cabeza se libra la misma batalla: Debes ir al colegio o no, y por mas vueltas que le doy al asunto no encuentro la respuesta.

Tú me dices que no quieres ir, que siempre quieres estar conmigo, y siento que no estoy haciendo las cosas bien. Mas tarde veo que últimamente sales mas feliz de clase y pienso que quizá es verdad que la adaptación, es cuestión de tiempo, pero si te soy sincera eso también me asusta, porque en realidad, es probable, que todavía yo tampoco esté preparada para separarme de ti.

Me siento entre la espada y la pared, tanto si me apoyo en una postura, como en la otra, sin estar convencida realmente de ninguna. Es una locura, lo sé, no te culpo de tener una madre desastrosa, una madre que no lo tiene claro y que a veces, aunque te suene extraño, le gustaría escuchar menos a los demás y mas a sí misma, y por supuesto a ti…

Desde que empezó el cole te noto mas nerviosa, a veces mas cariñosa y otras mas irritable, y me dicen que es lo normal. Por las noches te noto intranquila, a mi lado no paras de moverte, e incluso la otra noche te oí llorar en sueños. Intenté consolarte, pero en tu sueño yo sé que estaba muy lejos de ti, que seguramente ni estaba, que llorabas porque te encontrabas sola, quizá en el cole, y que tú querías estar conmigo.

Desde mi montaña rusa personal, te confieso que en lo mas profundo de mi, deseo que no vayas a la escuela. Estoy convencida de que realmente no te hace falta ir, ni a ti, ni a ningún niño/a de tu edad, y me da mucha rabia no tener el valor suficiente para dar el paso y no llevarte mas, por ahora. Y otras veces me siento fatal, porque si rebusco bien, también hay alguna razón por la que quiero que vayas… Me gustaría que me perdonaras por lo que te voy a decir, pero pienso que quizá, en este punto de nuestras vidas, tal vez también necesitemos separarnos un poco... Desde que naciste hemos estado mucho tiempo juntas, y ahora parece que se hace necesaria la separación. Siento que el rato que estamos separadas hace mas fuerte, si cabe, nuestro vínculo, o quizá es una escusa que mi subconsciente se ha inventado…

…No lo sé con certeza, pero lo que sí sé es que te amo con locura, y que no dudaría un instante en dar mi vida por ti si te hiciera falta, que para mi sigues siendo mi bebé y no puedo evitar mirarte y quedarme embelesada con tu delicadeza y tu hermosura, tu energía e imaginación inagotable, tu inocencia, tu fragilidad… tu olor… tú en esencia…

Creo que siempre serás mi pequeña y tengo celos de la vida, porque llegará un momento en nuestras vidas en el que nos separaremos y a veces no sabré ni lo que estarás haciendo, y lloro de pensarlo… pero tan prono vida mía… se me hace insoportable… Por todo esto cielo mío, ya no sé si es que soy una egoísta o realmente es mejor que no nos separemos aun, así que solo espero que tú misma me saques de dudas, dejando en tus pequeñas manos lo que nos deparará el futuro…

sábado, 12 de octubre de 2013

Adaptación real ¿Es posible?



Tengo pendiente un post donde quería hablar de la primera tutoría que hemos tenido con la maestra de mi hija. Ese día pude aclarar algunas dudas que tenía sobre la metodología de enseñanza que usaría la tutora, y por desgracia confirmó algunos de mis temores. La charla que mantuvimos fue bastante clarificante para mí, pero fue mas negativa que positiva. Sin embargo he decidido que voy a posponer un poco mas la entrada donde expondré mis impresiones sobre dicha maestra y su metodología, porque creo que estamos en un punto, donde es necesario dejar un poco atrás la negatividad, para poder avanzar de una manera significativa.

A día de hoy sigo pensando que no me termina de convencer el hecho de que mi hija, de solo 3 añitos, vaya al colegio ya, pero también es cierto, que por ahora he dado mi brazo a torcer, debido a que mi marido no piensa igual, y a que yo misma no lo tengo del todo claro. Cada día es una lucha interna, entre “cole sí”, “cole no”, y hasta ahora siempre ha ido ganando la segunda. Tanto es así que la semana pasada decidí que no iba a obligar a nuestra peque a ir a la escuela, si ella no quería. Le expliqué mis motivos al papá de la criatura y él, por fin, está de acuerdo conmigo, porque aunque él sí quería que empezara el cole este año, acordamos que probaríamos a llevarla, pero que si lo pasaba mal, nos lo replantearíamos. Como vengo contando la adaptación no le está resultando nada fácil a nuestra pequeña, y esto ha hecho que él mismo entienda que si nuestra hija llora y lo pasa mal, solo de pensar en el cole, debemos anteponer su bienestar a todo lo demás, así que decidimos que no la íbamos a dejar, a la hora de la entrada al cole, llorando y marcharnos sin mas.

La semana pasada, nuestra pequeña además, estuvo algo malita con la garganta, un poco afónica y con muchos mocos, pero sin fiebre, y esa fue la escusa que nos faltaba para que no fuera a clase ni lunes, ni martes, ni miércoles, aunque este último día ya se encontraba bastante mejor. El jueves (que yo trabajaba), mi marido probó a llevarla a ver cómo se lo tomaba, y como días anteriores, con él todo es diferente. Por lo visto la actitud de papá hace que mi hija no se sienta insegura y se tome lo de ir a la escuela de otra forma. Quizá mi marido es mas positivo, y eso lo nota la peque, así que todo fue bien. Además ese día también la llevó por la tarde, y aunque salió muerta de cansancio a las 5 de la tarde, todavía le quedó algo de energía para jugar un rato, con alguna compañera de clase y con sus primitos, que van a la misma escuela.

Al día siguiente (viernes) también la llevó mi marido, pero ese día la cosa fue diferente. Quizá porque todavía no estaba repuesta al cien por cien del catarro, y se encontraba algo cansada, el caso es que mi marido me contó, que le costó mucho levantarla, y que una vez en la puerta de la clase, nuestra pequeña empezó a llorar, pidiéndole a papá que entrara con ella, y se quedara allí. Todos los demás niños habían entrado ya, y la tutora le dijo a mi marido que no pasaba nada por dejarla llorando, que en seguida se le pasaría, pero mi marido le contestó que prefería convencerla y que se quedara tranquila. La tutora se metió dentro de la clase y allí se quedaron en la puerta mi pequeña y su papá. Mi hija volvió a decirle a papá, entre sollozos, que entrara con ella, y papá le dijo que él no podía entrar y quedarse, porque las sillas eran demasiado pequeñas para él, y se romperían, así que lo mejor era que ella se quedara y se lo pasara bien, y que luego vendría él a recogerla. Parece que esto la convenció algo, y ella misma le dijo que se tenía que despedir de él para entrar en clase y así lo hizo. Le plantó un beso en la mejilla a papá y entró bastante mas calmada, y lo mas importante, sin que nadie la obligara.

Ese viernes por la tarde me tocaba llevarla a mí, y en cuanto nombré el colegio vi la cara que puso la peque y me di cuenta que sería difícil que fuera, así que le pregunté una vez mas y me confirmó que no quería ir, así que no la llevé y dormimos la siesta, aunque a las 5 de la tarde sí que fuimos al cole a jugar un rato con sus compañeras y primos como otras tardes, y estuvo encantada de la vida.

Mi conclusión de la semana pasada es que la adaptación al cole no sería tan dura para los niños y para los papás, si realmente se dejara realizar una adaptación real  y en condiciones. Creo que algo fundamental en esa adaptación es que los niños puedan estar con el papá o la mamá al principio, en la clase, y que poco a poco, a medida que se vayan familiarifando con las maestras y con el nuevo entorno, los papás se vayan retirando, según el ritmo de cada niño.

Quizá el problema está en lo que me comentaba el otro día una de las maestras, en que no se puede hacer esta adaptación ideal porque hay demasiados alumnos por clase, y que sería una locura, pero también pienso, que quizá no lo sería tanto… Creo que se pretende hacer una adaptación en una o dos semanas, y eso sí que me parece una locura, creo que si se hiciera con mas paciencia, dando mas tiempo, todos saldríamos ganando, los maestros, porque les sería mas fácil hacerse con los pequeños, ya que tendrían la ayuda extra de los papás, los papás, porque no sufriríamos tanto al ver a nuestros retoños llorar, y nuestros pequeños, porque no lo pasarían tan mal, puesto que no entienden por qué se tienen que quedar en un sitio que no conocen, con personas extrañas. Pienso que una adaptación real  sí que sería posible, que si se lo propusiesen un poco, no sería tan difícil, y que serían muchas las ventajas que ello nos aportaría a todos.

¿Creéis que esto podría ser posible en el sistema educativo Español???

miércoles, 2 de octubre de 2013

Con papá SI y con mamá NOOOOO



Comienza la semana y como mi marido tiene turno de tarde en su trabajo, decidimos que sea él el que se encargue de llevar a la peque al cole. Yo despierto a la peque, como vengo haciendo todos estos días de adaptación, para prepararlo todo y mientras estoy lavándome la cara, mi hija se levanta solita de la cama y viene a buscarme. Me pide un cacao (leche con cola-cao) y se lo va tomando mientras me está contando cosas del día anterior o sueños que ha tenido. La empiezo a vestir y ella ya se da cuenta que parece que hoy toca ir al cole otra vez, le digo que papá la va a llevar y ella dice que en el carro, y se va a buscarlo para subirse en él, sin estar vestida aun. Le digo que tengo que terminar de ponerle su ropita y también la peino. Le preparo un pequeño bocadillo y el agua, y lo meto todo en su bolsa. Se sube de nuevo al carro y me despido de ella, y casi sin mirarme se va con su papá hacia la escuela. Luego me cuenta mi marido que ha entrado al aula bien, que le ha dado un besito de despedida y se ha metido para dentro sin ningún llanto, y yo me quedo asombrada. Cuando voy a recogerla mas tarde, la veo salir de la clase y me doy cuenta de las ganas que tiene de irse de allí, y nada mas verme corre rauda a mi encuentro.

El martes se vuelve a repetir la historia, mi marido la acompaña al cole, y una vez allí entra, pero un poquito mas reticente... Aun así se despide de su papá y entra al aula, pero cuando voy a recogerla, vuelvo a ver en ella bastante agobio y ansias por salir rápido de allí. Le pregunto a la tutora que si ha llorado y me comenta que un poquito, y en ese momento aprovecho para comentarle a la maestra, que tengo mucho interés en hablar con ella para aclarar algunas cuestiones que me rondan la cabeza, a lo cual esta, muy amable me dice que el jueves después de las clases hay hora de tutorías, y que estará encantada de atenderme, y así quedamos.

El miércoles mi marido tuvo que trabajar por la mañana y no podía llevar a la peque. Yo la desperté como siempre, pero en seguida me dijo que no quería ir al cole, y que se quería quedar siempre con mamá. Yo me di cuenta que si la llevaba no iba a ser capaz de dejarla allí llorando, así que no fue a clase ese día, pero me dijo que al día siguiente si que iria. Pasamos un día muy relajado. Vi que ella estaba mas habladora que días anteriores y con mejor humor, o eso me pareció...

El jueves al despertar enseguida dijo que no quería ir al cole, esa mañana también podía llevarla mi marido, pero aunque le dijimos que la iba a llevar él, la peque empezó a llorar y a decir que no quería ir al cole. He de reconocer que la presioné un poquito, diciéndole que a lo mejor sus compañeritas de clase la iban a echar de menos, y que quizá se iba a perder lo que hicieran ese día, con lo que después de unos minutos diciendo que le daba igual, terminó queriendo que la vistiera para irse con papá. Antes de irse se despidió varias veces de mi y al final consintió en marcharse con su padre. Igual que mañanas anteriores, mi marido me dijo que entró la mar de bien en la clase.

Mas tarde fuimos a recogerla papá y yo. Papá se quedaría con la peque y así podría entrar yo a hablar con la tutora, como habíamos quedado días anteriores, pero lo que hablamos durante la tutoría, merece un post a parte...

Por último la semana a terminado de forma similar a anteriores días, salvo en que yo he tenido guardia, y  he salido para el trabajo muy temprano. Luego mi marido me ha contado que la peque se ha levantado con mas ganas que ningún día de ir al cole, ha desayunado, se ha dejado vestir, peinar, y no paraba de decir que en cuanto viera a su profe le iba a abrazar. Y cuando la ha recogido estaba muy bien (según mi marido).


Mi conclusión es que está claro que mi hija no lleva bien despedirse de mi. Cuando es papá quien la lleva no le importa tanto separarse de él, pero si se trata de mi no lo gestiona nada bien. Yo la entiendo perfectamente, ella no está acostumbrada a que yo me vaya y me despida de ella, ya que por mi trabajo, desde que era un bebé de 8 meses, yo tenía que salir de casa a las 6 de la mañana sin despedirme de ella, para estar todo un día fuera, ya que mi jornada laboral consiste en hacer guardias de 24 horas, seguidas de 4 ó 5 días de descanso, y sin embargo está acostumbradísima a despedirse de su padre, porque él trabaja a turnos, y lo mismo se va a las 6 de la mañana, que se va a las 13 de la tarde, y  a esa hora lo ve irse y se despide de él. Debido a que yo trabajo un día entero y luego libro 4 ó 5, y papá trabaja 4 ó 5 días, a jornada de 8 horas, y luego libra 2 días enteros, nuestros turnos de trabajo, digamos que se solapan, pero en el cómputo de horas totales yo estoy mas horas seguidas con la peque, y por lo tanto soy su principal figura de apego... 

La semana que viene mi marido tiene lunes, martes y miércoles turno de mañana, y no podrá llevarla, así que no sé muy bien lo que pasará, imagino que la peque no querrá ni oír hablar del cole, así que no sé si la llevaré o no, pero bueno ya hablaré de eso la semana que viene....



lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Es "bueno" que nuestros peques se queden llorando cuando los dejamos en el cole?



La respuesta a esta pregunta, ahora, la tengo mas que clara, pero las profes del cole donde está haciendo la adaptación mi peque, insisten en decirme que no pasa nada y que es lo normal. Como vengo comentando en mis últimos post, mi hija ha comenzado a ir al cole con 3 añitos recién cumplidos, y la cosa parecía que iba a ir bien, ya que el primer y segundo día entró y salió bien, aparentemente, pero el tercer día la cosa cambió bastante.

Mi hija comenzó yendo un viernes, y como ya describí en mi anterior post, no lloró ni a la entrada ni a la salida, así que fue una gran alegría para mi, porque aunque yo no tenía muy claro si quería que mi nena empezara el cole aun, sí que pensaba que si ella lo llevaba bien y le gustaba, no tendría ningún problema en que fuera, pero después del fin de semana, llegó el lunes...  Por la mañana quise recrear el mismo ritual del primer día, con la esperanza de que todo fuera igual de satisfactorio, y casi fue igual, pero la predisposición de mi peque ya no era la misma, e incluso hubo varios momentos en que me dijo que no quería ir al cole, aunque una vez vestida, con su bolsita del almuerzo en la mano, y montadita en el carro, se quedó mas tranquila y no me volvió a decir nada mas. Llegamos al cole y nada mas entrar se bajó del carro y se puso a jugar con algunas nenitas de su clase. A la hora de ponerse en la fila lo hizo aun mas rápido que el primer día, con mas serenidad, y escuchando lo que le decía la profe, eso sí, sin despedirse de mi... Cuando fui a recogerla la vi algo mas agobiada que el primer día y las profes me dijeron que había llorado en algún momento puntual, pero que a su parecer los lloros se habían dado porque no conseguía algo que ella quería o las profes le decían que hiciera algo de lo que ella no estaba muy convencida... Me quedé algo pensativa con lo que me comentaron, pero nos fuimos relativamente satisfechas de aquel segundo día de cole.

El martes fue el tercer día, y esa mañana me dí cuenta en seguida que la actitud de mi pequeña había cambiado. Aparentemente todo parecía igual, pero me daba cuenta que ella iba alargando mucho mas todo esa mañana, la hora de vestir, la hora de hacer pipí, luego no quería peinarse, mas tarde puso la tele para ver "dibus", ahora quería llevarse el patinete..., en fin era como si sacara escusas de donde fuera para retrasar la hora de irnos, y en el momento que le dije que se montara en el carro, me dijo que no quería ir al cole y se puso a llorar amargamente. En ese momento se me cayó el mundo a los pies y salieron a la superficie todos mis miedos. Entre sollozos me pidió tetita y como todavía íbamos con tiempo la cogí en brazos y nos sentamos un ratito en el sofá a ver si se tranquilizaba, pero sabía que iba a ser difícil. Cuando vi que se empezaba a hacer tarde le dije que nos debíamos ir, que sus compañeras le iban a echar en falta y parece que eso la convenció un poquito, así es que se subió en el carro. Salimos a la calle y fui casi corriendo, porque ya se pasaba la hora de entrada, y me temía que una vez que hubieran entrado todas sus compañeras al aula, iba a ser mas complicado, pero aun corriendo llegamos tarde...

Al llegar a la puerta de la clase le dije que debía entrar, que se lo iba a pasar bien, y que no se preocupara, porque yo no tardaría mucho en ir a por ella, pero la pobre no quería ni bajarse del carro. Llamé a una de las profes para que saliera, esperando que ella la convenciera de alguna manera. Le dijo que ya habían comenzado "la asamblea" y que la estaban esperando, pero mi peque se hundió aun mas en el asiento del carricoche con la vaga esperanza de que la profe la dejara en paz. Fue entonces cuando ésta, me dijo que mi hija me estaba probando, que debía cogerla con firmeza y dejarla en clase, y aunque llorara debía cerrar la puerta e irme para darle el mensaje correcto... Puse cara de asombro y de duda y le dije que yo no le podía hacer eso a mi hija, pero ella me dijo que si quería que fuera al cole, debía ser así, que eso no era malo para ella, que no parecía que la niña demostrara angustia vital, que ella había visto casos mucho peores...

En ese momento mi hija nos miraba callada, como a la espera de ver cual era mi reacción, y puedo asegurar que lo que hice a continuación me está pesando como una losa desde ese día. Le hice caso a la educadora... Cogí a mi peque, a la fuerza, le dí un beso, mientras ella lloraba angustiada, la dejé dentro de la clase, y aunque ella intentaba sujetarse a mi cuello, la deje allí y cerré la puerta, como me dijo la profe que hiciera.... Me quedé fuera del aula, como viéndome desde arriba, como si no fuera yo, oyendo como al otro lado lloraba, sin consuelo, mi hija, llamándome... Oía a las maestras cómo intentaban convencerla para que se separara de la puerta... Pensé en entrar, pero noté como cerraban la puerta del aula con llave... Sé que es una locura, pero no sabía como reaccionar, empecé a oír que el llanto disminuía, pero me fui de allí sin saber si se calmaría o no... Sé que no tiene explicación, pero me sentí como los días que pasé en el hospital, dejando a regañadientes que las enfermeras se llevaran a mi hija recién nacida, durante horas, para que la viera el pediatra, pero impotente por no ser capaz de decirles que NO, que no se llevaran a mi hija, de lo cual me sigo arrepintiendo a día de hoy...

Una vez en casa casi me vuelvo loca diciéndome una y otar vez, que eso no merecía la pena, que si mi pequeña no iba contenta a clase sería porque allí no lo pasaba bien, y no merecía la pena pasar por todo eso...

Un accidente inesperado...


Cuando fui a recogerla fue aun peor... En cuanto la vi noté que no movía un bracito. Me dijo que le dolía, y casi sin fuerza se echó en mis brazos... La cogí y después de un momento para digerir aquello, me acerqué a una de las profes y le dije que mi hija se quejaba de dolor en un bracito. Me dió unas explicaciones algo confusas y me dijo que no sabía lo que le había pasado, que a la hora de ir al baño se quejó del bracito, pero que a su parecer no era nada grave... Luego me dijo que ellas no la habían cogido en ningún momento de los brazos, que en todo caso solo de la cintura, para intentar que se uniera e los demás nenes en "la asamblea", pero que si yo veía que se seguía quejando que quizá debería llevarla al médico... Yo no supe qué pensar en ese momento, mi hija había pasado tres horas allí, y no me había quedado claro en qué momento se había hecho daño en el bracito, ni cómo.

Nos fuimos a casa y aunque veía que apenas movía el brazo, no se quejaba mucho, y casi me creí que quizá no era nada. Le entró mucho sueño y se quedó dormida en la tetita de mamá, y dejé que descansara, pensando en todo lo que había pasado aquella mañana. En cuanto llegó mi marido de trabajar se lo conté lo que había sucedido, pero él le quitó importancia, pensando que lo del bracito no sería nada, pero cuando despertó nuestra hija, lo primero que hizo fue quejarse y me contó que una de las profes le había tirado del brazo. No supe que pensar, pero lo que sí hice fue irme al centro médico para que la vieran. Me llevé la merienda por si tardábamos, que así fue, mas de dos horas hasta que la vieron. Una vez en la consulta, le expliqué a la pediatra lo que había pasado, y en seguida la exploró y me dijo que era probable que tuviera una subluxación de codo. La volvió a explorar y me dijo que tenía toda la pinta y que iba a intentar hacerle una pequeña maniobra para que el codito volviera a su sitio... A todo esto debo decir que todo el rato que estuvimos esperando para que nos atendieran, mas todo el tiempo transcurrido desde que la recogí del cole, mi hija no movía apenas el brazo, y dependiendo de la posición, se quejaba o no...

La pediatra le cogió el bracito y le hizo una maniobra suave, que consistió en una rotación del codo, a la vez que se lo flexionaba... Mi pequeña se quejó de dolor y lloró en seguida, la pediatra me dijo, con satisfacción que había notado como el codito había vuelto al sitio. La pobre seguía llorando, mientras la medica me decía que en poco rato la pequeña iría recuperando la movilidad normal del brazo, y allí mismo mientras me decía esto mi hija empezó a mover su bracito, flexionándolo de forma normal. Habían transcurrido horas desde que la recogí del cole, y no sé cuando le había sucedido esto, y todo ese tiempo había estado sin apenas mover el brazo y ahora ya lo movía... Tenía una extraña sensación, por un lado sabía que mi hija se había estado quejando por algo, pero no pensaba que fuera una subluxación, no quería pensar que las profes habían tenido la culpa, quería pensar que como la niña no se había quejado mucho, ellas habían creído que no era nada, pero por otro lado me parecía tan raro que dos profesionales de la educación infantil, no supieran valorar que lo que le pasaba a mi hija era real, cuando ni movía el brazo, y que encima me dieran esas vagas explicaciones en cuanto a cómo había sucedido...

Cómo siempre mi marido, que es muy confiado, me dijo que no le diera mas vueltas al tema, que seguro que ellas no lo habían hecho a mal, que con los niños pequeños a veces es difícil acertar, mi madre me dijo algo parecido, y mi hermana también así que intenté no pensar en ello, pero se hacía difícil. Al día siguiente tomé la decisión de no llevar a mi hija al cole, porque pensé que debía descansar un poco después de todo lo que había pasado, pero sorprendentemente al hablar del cole, no reaccionó mal. Mi marido decidió llevarla él (se tomó un día en el trabajo) y pensé que podía probar a ver que pasaba.

Sé que mas de un/a que esté leyendo esto pensará que después de lo que había pasado el día anterior, no se le hubiera ocurrido llevar a su hijo/a nunca mas a ese colegio, pero como os digo, eran muchos los que me decían que no debía tomarlo así, que había sido un accidente y ya está, que no había porqué tomarla con las profes, no sé, quizá fue porque vi que mi hija estaba bien, pero quise pensar que no había sido a mala fe, y que quizá mi hija se había hecho daño sola, no sé, una locura....

Esa mañana, al contrario de lo que pudiera parecer la peque entró tan tranquila a clase, como digo, la llevó mi marido y yo me fui a trabajar, y luego me lo contó él. También me dijo que le comentó lo del accidente a una de las profes y esta se sintió muy compungida, y le dijo a mi marido, que no se preocupara, que estaría muy pendiente para que eso no volviera a suceder. A la hora de la recogida, pude ir yo a por mi hija y volví a a tratar el tema del brazo con una de las profes y fue entonces cuando reconoció que ella la cogió del bracito para intentar levantarla del suelo, pero que lo hizo con "suavidad" y que en ese mismo momento mi pequeña se quejó diciéndole que le había hecho daño, pero la maestra me juraba y perjuraba que no le había tirado fuerte... En fin... Sé  lo que debía haber hecho en ese mismo instante, pero como siempre el saber que se deben guardar las formas y aguantar la compostura, hizo que me contuviese y no le dijera nada mas a la profesora. Luego me dijo que este día había estado muy bien y ahí se quedó todo...

Volví a hablar con mi marido de todo aquello y me volvió a convencer de que debía dejar pasar del asunto, que si nuestra peque estaba bien y encima quería seguir yendo al cole era porque no había sido para tanto, así que decidí intentar pasar página, y llevarla de nuevo al día siguiente.

Al día siguiente nos levantamos igual que siempre, e igual que el último día que la llevé yo, vi que mi peque no estaba por la labor. Dio bastantes vueltas, pero en un momento dado se subió al carro y me dijo que ya estaba preparada y que nos fuéramos ya. Me sorprendió lo decidida que la vi, y pensé que quizá todo iría mejor este día. Al llegar al cole, como siempre se puso a jugar con sus amiguitas, como días anteriores y yo me tranquilicé un poco. Estuvieron un ratito jugando, pero cuando llegó el momento de ponerse en la fila, empezó a decirme que no quería ponerse, que se quería ir con mami... Me empecé a agobiar, lo que debía haber hecho en ese momento es irme de allí con mi pequeña, pero no lo hice, la intenté convencer, pero ella lloraba, no lloraba como a última vez, era un llanto como mas resignado, como el llanto del que sabe que no le van a escuchar, pero que no puede evitar quejarse, para mostrar su desagrado... 

Podéis pensar lo que queráis de mi, que no tengo palabra, que no soy consecuente con lo que digo, pero quise pensar que se calmaría antes... y oí como le hablaban las profes cómo intentaban convencerla, y me pareció que eran dulces con mi hija, y pensé que dejaría de llorar enseguida y se lo pasaría bien... y la dejé otro día mas....

La misma historia al recogerla, en seguida sale corriendo hacia mi, y no mira a las profes para despedirse, sé que ha llorado, y así me lo hacen saber...

Vuelvo a hablar con mi marido, con mi hermana, con mi madre, con alguna amiga y vecina... Todos coinciden en que eso le pasa a muchos niños, que es cuestión de días, de semanas..., algunos me dicen que sus hijos han estado meses así, pero que merece la pena, que ahora sus hijos son muy felices, que les encanta ir al colegio y que quieren mucho a sus profes, y yo no entiendo nada... ¿Qué es lo que merece la pena? Yo nunca en la corta vida de mi pequeña, la había dejado llorando en ningún sitio de esa forma. Siempre que ha llorado delante de mi he intentado calmarla, y aunque no fuera capaz de consolarla he seguido a su lado, acariciándola diciéndole que mamá está ahí con ella, y ahora le estoy demostrando todo lo contrario... La dejo en un lugar desconocido, con gente desconocida y la dejo llorando... Ella se preguntará ¿Por qué mi madre me abandona ahora, ahora que es cuando mas la necesito? Y ni yo misma soy capaz de entenderlo...

El viernes ha sido el último día que la he llevado y la he vuelto a dejar llorando, confiando en las personas que tengo a mi alrededor, que me dicen que todo está bien, pero lo siento, he necesitado mas tiempo de lo que hubiera deseado para darme cuenta, y ya lo entendí... Entendí, que mi hija es mía, es parte de mi, que la amo con locura y que no necesita pasar por esto, así de esta manera.

Hoy es sábado y el lunes será una nueva semana, y ese lunes será mi hija la que decida si quiere o no ir al cole. Se lo he avisado a mi marido, y él parece entender que no puede ser bueno algo que te hace llorar con esa angustia, así que espero que a partir de ahora rememos los dos hacia la misma dirección...

martes, 17 de septiembre de 2013

Tu primer día de cole...



Ya es por la mañana, la noche ha sido un poco movidita, pero no me encuentro con sueño... Me desvelé a las 5 de la mañana y ya no he podido pegar ojo desde esa hora, porque los nervios me comen... Sin embargo tú sigues dormidita, también te has removido un poquito en la cama esta noche, pero no te has despertado. Sé que también llevas unos días un poquito mas nerviosa de lo normal, pero es que aunque lo he intentado, no he podido mantenerme tan calmada como me hubiera gustado, y por supuesto a ti también te afecta...

Me levanto y me lavo la cara, , me visto , te preparo tu ropita, aunque ya tenía decidido desde hace varios días lo que te iba a poner, te preparo un bocadillito (pero me temo que no te lo vas a terminar) y te pongo una botellita de agua, con tu nombre escrito por mi. Lo meto todo en tu bolsita de tela, la que tú decidiste que querías estrenar para hoy, porque te compré dos diferentes...

Voy a la habitación a despertarte, con tiempo suficiente, porque no quiero ir con prisas, quiero que estés tranquila... al menos tú... Te miro unos segundos y siento que eres lo que mas quiero en este mundo,  y al fin te comienzo a despertar, poquito a poco... Abres los ojitos y te desperezas, me miras y con tu dulce acento me pides "tetita"... Así estamos hasta que a ti te apetece, y decides pedirme un "cacao" (que es leche con cola-cao), mientras te lo tomas te recuerdo que hoy es el día, que hoy vas al cole para quedarte un ratito, y en seguida me dices que te vista y me lo pones fácil, mucho mas que los demás días, je, je... En un momento estás vestida te llevo al baño ha que hagas pipí, mientras me cuentas cosas con tu lengua tan graciosa, te peino y rápidamente sacas la cajita donde guardamos las horquillas y las gomitas del pelo, para que te ponga una. Normalmente esta tarea se hace bastante interminable, porque no te gusta que te ponga cosas en el pelo, pero hoy hasta tú misma me dices lo que quieres ponerte, y te lo pongo. Te miras al espejo y dices que estás guapa, ja,ja, y es que estás guapísima amor mío!!!

Ya estamos listas para salir de casa, y aunque el cole está muy cerca, a menos de 10 minutos andando (con paso de adulto), vamos en el carrito, porque creo que es mejor. Entramos en el cole y nada mas llegar te levantas de asiento y te vas hacia donde están los que van a ser tus compañeritos/as. A algunas nenas ya las conocemos de los otros días que vinimos por aquí, pero con las que no conoces también empiezas a interactuar... Es la hora y se abren las aulas de infantil de 3 años, salen las profes, y en seguida ves a la tuya, que también la conocemos, y te vas hacia ella corriendo, casi sin mirar atrás. Te mezclas con los demás niños/as de tu clase y estás como loca. No sabes si darme la "bolseta" donde va tu almuerzo, o no... Yo te digo que te la quedes, y te la cuelgo en tu hombrito, entonces la profe os dice que os pongáis en la "fila"...

 Hay una línea, de un palmo de ancha, pintada de azul en el suelo, y todos os tenéis que ir colocando sobre ella, unos detrás de otros, al principio no haces ni caso, te vuelvo a decir  que te pongas en la "fila, yo misma, pero ni me oyes con todo el alboroto, aunque apenas estoy a un metro de ti. Te lo repite la profe y le haces caso al instante, tanto que me quedo mas que asombrada. Tú ni me miras, creo que ni te acuerdas ya de mi... colocada en la "fila" detrás de una niña... La profe os da paso para que entréis en el aula, y sales disparada hacia dentro adelantando a todos los niños/as que puedes, y entras casi la primera, yo estoy cerca de la puerta y en tu carrera casi te tropiezas conmigo, me miras un momento y me intentas dar la bolsa del almuerzo, para que te la sujete, pero te digo que te la tienes que quedar tú, y te la vuelvo a colgar en décimas de segundo, según vas corriendo, entonces la profe te dice que la debes colgar en la percha destinada a tal fin, y te metes como una flecha en la pequeña clase, sorteando a mamás y niños que se agolpan en la puerta, llorando algunos, porque no quieren separarse de sus mamás.

Yo no sé ni como tomármelo, esperaba que quizá reaccionaras de otra forma, aunque también confiaba en lo decidida e independiente que eres. Me asomo como puedo hacia el aula  y te veo intentando colgar tu bolsita en la percha, y lo consigues... Me siento orgullosa de ti, aunque también algo aturdida... Otros niños siguen llorando agarrados a los brazos y piernas de sus mamás y las profes intentan convencerlos para que entren sin mucho éxito. Me encamino hacia fuera de la escuela sintiéndome rara, sintiéndome sola, sintiéndome sin ti. Vas a quedarte allí durante dos horas, y la que está a punto de llorar soy yo, intento aguantar para que no broten las lágrimas de mis ojos, y por si acaso me pongo las gafas de sol, aunque está bastante nublado... Voy deprisa hacia casa, sin saber muy bien qué pensar, quiero llegar lo antes posible, porque las lágrimas están luchando por salir, y yo quiero desahogarme...  una vez en casa ya no puedo aguantar más, es una mezcla de pena, orgullo, nervios, y emoción, llamo a tu papá y apenas puede entenderme, entre sollozo y sollozo, al fin le cuento todo, y sé que él también se siente orgulloso de ti, eres tan pequeña y te haces mayor a la vez....

... Es la hora ya de recogerte, y estoy en la puerta de la escuela como 20 minutos antes. En cuanto llega la hora una mamá toca al interfono y nos abren, todas entramos, pero yo voy la primera. Doblo la esquina del edificio principal y os veo, en el pequeño patio, sentaditos todos en el suelo (porque os lo ha dicho la seño). Me encamino hacia allí y en seguida me miras. No ha sido como cuando has entrado, que ni te acordabas de mamá, ahora sí que te has levantado de momento, pero la profe te ha dicho que te sentaras de nuevo, y casi le haces caso, pero ya estoy mas cerca y solo deseamos abrazarnos. Corres hacia mi diciendo mamáaaaaaaaa!!, con tu vocecita, miro tu cara buscando indicios de llanto, casi haces un pequeño "puchero", pero te contienes y me abrazas sin llorar, nos fundimos en un tierno abrazo, te QUIERO tanto... Le pregunto a la profe que si has llorado, y me dice que un poquito, a media mañana, te acordaste de mi y querías irte conmigo, pero dice que te has calmado en seguida. Eso espero...

Mi balance creo que es positivo, luego te he preguntado que es lo que habéis hecho y me has dicho que habéis pintado, y creo que te lo has pasado bien, además después de estar un ratito abrazada a mi, has querido que te dejara en el suelo y te has puesto a jugar con una nenita de tu clase que se llama Cecilia, en el patio del cole. Pienso que si la experiencia hubiera sido negativa te hubieras querido ir en el acto, así que parece que todo va bien. De todas formas vida mía, no te preocupes si el lunes dices que no quieres ir, o el martes o miércoles o cuando sea, yo estaré contigo en todo momento, y te aseguro que muy pendiente para que todo vaya bien.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Se acerca el día...



Tengo que volver a escribir sobre el tema de la escolarización de mi pequeña, porque a medida que se va aproximando el día en que empieza, me voy sintiendo peor. Sé que esto no es nada positivo para ella, porque sin querer le estoy transmitiendo mis inseguridades y miedos, pero es que no puedo evitarlo. Como ya comenté en mi anterior post, mi intención era que no entrara en el cole hasta los 4 o 5 años, pero después de tener muchas charlas con el papá de la criatura, que tiene una opinión diferente a la mía, al final di mi brazo a torcer y hemos acabado matriculándola.

El viernes pasado tuvimos una reunión en el cole, con tres maestras de infantil, pero resulta que la que se encargará de la clase de mi hija no estaba, porque aun no se había incorporado, por no sé que problemas con la conselleria, así que de primeras ya me sentí algo decepcionada. Decidí acudir a dicha reunión con mi pequeña, y ella fue realmente contenta porque le dije que íbamos al cole, pero quizá también se sintió algo decepcionada, al ver que allí había mayores y niños/as, si, pero también unas señoras (las maestras) que no hacían mas que hablar. Como digo había otras mamás y papás que, como yo, habían ido con sus pequeños, pero parecía que eran muy obedientes y no se oía a ninguno mas que a mi pequeña (o eso es lo que me parecía a mi), preguntándome esto y aquello. Yo intentaba contestarle hablando bajito, y le decía que ella tenía que hacer lo mismo, pero no entendía muy bien lo que hacíamos allí, y aguantó sentada hasta la mitad de la charla, mas o menos. Luego empezó a removerse en el asiento y,  finalmente, se levantó, investigando por allí e intentando conversar con alguna mamá o algún peque, pero con poco éxito, porque las mamás intentaban enterrarse de lo que allí se hablaba y no le prestaban mucha atención, y los nenes que teníamos cerca tampoco estaban mucho por la labor, así que yo estaba intranquila de verla a ella, y deseando que acabara aquello.

Después de que hablaran las maestras de cómo sería la adaptación (que ya contaré la sorpresa ingrata que me llevé), de lo que había que pagar de material escolar, libros y demás, hizo acto de presencia el director del centro y nos dirigió unas palabras, que a mi modo de ver no fueron las mas acertadas, pero prefiero dejar eso ahora, porque en realidad me daba cuenta que a medida que avanzaba la reunión me iba gustando cada vez menos todo lo que oía. Para cada una de las elocuciones de las tres maestras y la del director, tendría para escribir un post entero, pero por ahora me quiero centrar en el tema de la "adaptación, y lo que nos explicaron.

Resulta que al parecer en la clase de mi pequeña habrá 19 niños, y la adaptación la han programado de la siguiente manera: El lunes irán 4 niños, el martes otros 4, mas los 4 que empezaron el lunes, el miércoles 4 mas, además de los del lunes y martes, y así progresivamente hasta el viernes que se incorporan los últimos 3, para completar los 19 niños. Esa primera semana tendrán un horario de ¡¡¡2 HORAS!!! desde el primer día. ¿Os parece esto una buena adaptación? ¿No es demasiado tiempo?, y además a mi hija, por el apellido le toca entrar el viernes, con lo cual solo va ese día, cuando la clase ya está prácticamente al completo y ya no vuelve hasta el lunes que el horario ya cambia, pasando de 2 horas a ¡¡¡3 HORAS!!!, aun  mas. Además no dejan que la mamá o el papá se quede en clase, al menos durante los primeros días, hasta que el niño/a se adapte, y eso ha sido un mazazo para mi.

No sé si es que yo ya lo veo todo negativo o qué, pero no creo que esta sea el mejor modo para que los niños/as de esta edad se adapten, pienso que debe haber mejores formas y la impresión que tengo yo es que se hace todo así de rápido para comodidad del personas docente, y no de los niños y padres. Que conste que estoy hablando de un cole en concreto y que no tengo nada en contra de los maestros/as, ya que en mi familia hay varios, pero es que no le encuentro demasiado sentido, y si alguien se lo ve, por favor, que me lo explique.

Como ya he comentado mi hija empezará el viernes próximo, pero hay algunas cuestiones que no tengo claras. He pensado ir a hablar con su tutora, que imagino que ya se habrá incorporado (ya que la adaptación comenzaba el lunes para los primeros 4 niños de la clase de mi nena), para plantearle algunas de mis dudas, como que ¿qué pasará si mi hija comienza a llorar y se agarra a mi con fuerza? que en realidad tengo claro lo que haré, porque no pienso irme si ella está en ese estado, por mucho que me digan que es lo mejor, Pero me gustaría saber que piensa la maestra y espero que sea comprensiva y me de otras alternativas, como estar un ratito mas con mi hija hasta que se calme... En fin que no sé.... Intentaré mantener una actitud mas positiva estos días y deseo que todo fluya con naturalidad el viernes.

Y vosotros, ¿cómo afrontasteis el proceso de adaptación de vuestros hijos?

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Donde dije "digo"...



Mi hija va a cumplir los 3 añitos dentro de pocos días y siento que estamos cerrando una etapa. Sinceramente llevo unos días bastante nerviosa, ya que al final hemos decidido escolarizar a nuestra pequeña. Prácticamente todos los que me rodean me dicen que es lo mejor para ella y para mi, que si no la matriculo este año, al año que viene lo va ha pasar peor, porque será la única que no haya ido al cole con 3 añitos y los demás la verán como un "bicho raro", que ella lo va a pasar genial en el cole, que el cole ahora no es como cuando yo era pequeña, que las maestras son muy cariñosas, que hay pocos niños en clase, y otros motivos que todo el mundo me dice para que no me preocupe tanto, pero es que yo no puedo evitarlo.

Hace algún tiempo escribí una entrada hablando de que no tenía muy claro si la peque iría al cole con 3 años recién cumplidos, e incluso indagando por la red fui recopilando información sobre el Homeschooling, que es el término internacional que se da a lo que se conoce a la libre enseñanza en casa. En España hay algunas asociaciones que están intentando que este tipo de enseñanza se legalice, pero en muchos países de Europa, o en Estados Unidos, sí que es legal, y personalmente me parece un tipo de enseñanza, cuyas bases me parecen muy interesantes, "...el factor común es la creencia en que la educación debe responder a un abanico de necesidades, intereses y estilos individuales de cada niño..., siendo los padres los que asumen de forma integral la educación de sus hijos, tanto en los aspectos de la adquisición de conocimientos y habilidades, como en la transmisión de valores y principios, sin delegar ninguna de estas funciones en instituciones educativas..., sin excluir el contactar con profesionales o especialistas para ampliar su educación..." (Recopilado de ALE, Asociación para la Libre Escolarización).


Pues bien a día de hoy todo eso que sentía que debía hacer por mi hija, sigue existiendo, pero no lo vamos a llevar a cabo. Sé que puede parecer que no tengo la suficiente personalidad, que en un tema tan importante y si lo tengo claro, no debería haber cambiado de idea, que en realidad no he cambiado, que en realidad si por mi fuera mi hija no iría al cole este año, si no que probablemente empezaría el que viene, o después, pero la cuestión es que no solo pienso en mi. Nuestra peque es nuestra, tiene un papi, que también tiene opinión, y él le da otro enfoque a la situación. Hemos hablado de cuestiones que ya he mencionado arriba, y la que mas me coarta es que si no la escolarizo este año, pude que el año que viene sea verdad que lo pase mal, quizá es una tontería y no tendría ningún problema, pero no lo sé. También hemos hablado de ella, de lo sociable que es, de las ganas que tiene siempre de salir a la calle y hablar con todo ser vivo que se encuentra a su paso, quizá efectivamente lo pase bien en el colegio, tampoco lo sé, y aun después de darle mil y una vueltas la he matriculado, y el viernes tenemos una reunión a las 10 de la mañana con la profe que le dará clase, para explicarnos cómo será la adaptación, y demás asuntos relacionados, y yo cada día que pasa me encuentro peor y mas nerviosa, sin saber si hago bien o no... Hasta me entran ganas de llorar, y lloro, porque no soy mas fuerte en mis convicciones, porque no lo tengo todo mas claro.

Han sido 3 años sin separarme de su lado, mas que para trabajar, algún día escribiré sobre las características de mi jornada laboral, y de pensar en que me separo de ella para dejarla en el cole, se me parte el alma. Lo único que me consuela es pensar que tengo que estar muy atenta a mi pequeña, mas si cave, a partir de ahora, y si veo que es duro para ella y no es feliz, no tendré ningún reparo en deescolarizarla hasta el año que viene, como mínimo. Solo me consuela eso, saber que no voy a dejar que lo pase mal de forma indefinida.

Siento que se hace mayor, pero no es demasiado pronto???? Alguien mas ha tenido dudas???
 

lunes, 26 de agosto de 2013

Adiós pañal, adiós!!



Hace ya algo mas de dos meses que nuestra peque ha dejado atrás la etapa de los pañales. He de decir que yo tenía algo de miedo a esa transición y pensaba que a mi hija le costaría adaptarse, y debido a ello lo he ido posponiendo, hasta que por fin hemos dado el paso. Teníamos claro que la fecha ideal para ello, debían de ser la época estival, pero metidos ya en pleno junio, concretamente a mediados, dimos un paso adelante pensando que había llegado el momento.

Había leído algunos artículos de otras blogueras, que mas o menos contaban sus experiencias de cómo habían dejado el pañal sus pequeños, y la verdad es que me sentía algo inquieta. Algunos artículos explicaban paso a paso cómo habían procedido, y me parecía algo complicado para mi nena. Desde luego en este tema, me atrevería a decir que cada niño/a es un mundo, y que por descontado, cada mama/papá, y métodos variados, pero yo voy a contar cual ha sido nuestra experiencia por si alguna mamá/papá se siente agobiada con el tema, igual que me sucedía a mi.

Como he comentado antes, iniciamos el proceso de abandonar los pañales a mediados de junio (hace dos meses y medio aproximadamente), cuando mi nena contaba con 33 meses. Hay padres que inician este proceso antes, a los 24 meses o incluso antes, pero yo había leído que si se hace demasiado pronto se corre el riesgo de que nuestro hijo/a sea demasiado pequeño para asimilarlo y que resulte un fracaso, y frustante para padres e hijos, así que pensé que no había prisa y sentía que debía ser de forma natural. Algo que siempre tuve claro es que una vez quitado el pañal, no debía haber marcha atrás, y de ahí el postergamiento de esta importante decisión. Lo que mas me angustiaba era que mi nena no entendiera que debía de hacer sus necesidades en la taza del váter, pero todo fue mas fácil de lo que nosotros esperábamos...  

Mi primera idea era que empezara a tener contacto con el orinal, y desde hace mas o menos, un año, teníamos uno en casa. Le decíamos a la peque para qué servía esperando que algún día se decidiera a usarlo, pero no fue así, e incluso llegó a cogerle manía al dichoso orinal, y no quería ni verlo, con lo cual esto me desalentaba aun mas... El caso es que unos días antes de quitar el pañal definitivamente a mi peque, decidí hacer una prueba. Cogí a mi hija y le expliqué que le iba a quitar el pañal para que se sintiera mas cómoda, y que a partir de ese momento cada vez que tuviera ganas de hacer pipí o caca que debía hacerlo en la taza del váter. Ella se me quedó mirando con cara de no entender mucho lo que le estaba contando, y procedí a quitarle el pañal. Una vez libre de él, le volví a recordar lo de la taza del váter, pero a los 5 min se hizo pipí encima. Por supuesto no se me ocurrió enfadarme con ella (creo que esto es fundamental), y solo le dije que debía avisarme para que la llevara a la taza del váter. La cambié y seguí como si no hubiese pasado nada. Al ratito volví recordarle lo del que me avisara y un minuto después se volvió a hacer pis, y esto me desconcertó un poco, así que pensé que quizá no estaba preparada. Le volví a poner su pañal, y pensé que quizá habría que esperar mas.

A los pocos días tuve una conversación con mi cuñada a cerca del asunto de los pañales. Hablamos de que es mejor quitar el pañal y ya está, explicarles a nuestros peques que ya no lo necesitan, tener paciencia y no enfadarse nunca si se lo hacen encima. A priori fue una conversación que no parecía demasiado determinante, pero resulta que he de reconocer que hizo que diéramos el paso definitivo... A los dos días volvimos a quitar el pañal a nuestra hija, pero esta vez con mayor determinación y sabiendo que ya no habría marcha atrás. Igual que la primera vez le expliqué lo de la taza del váter, que debía avisarnos si deseaba hacer pipí o caca y todo eso... El resultado fue similar, se hizo pipí casi de inmediato, pero vuelta a la explicación  y a cambiar braguitas. 

Decidimos que cada media hora o así le preguntaríamos si quería ir al baño, pero durante todo ese primer día se hizo pipí encima todo el tiempo. Lejos de desalentarme, confiaba que al final, ella solita, lo entendiera. Por la noche de ese mismo día una de las veces que le pregunté si quería ir al baño, me dijo que sí, y por fin lo hizo ella solita!!!! Cuando pasó esto, la colmamos de besos abrazos, bravos, aplausos, y vimos que ella se sintió muy contenta y orgullosa de sí misma. Esa noche le pusimos de nuevo el pañal, no sin antes explicarle, que solo se lo pondríamos por la noche, y cuando se hiciera de día se lo volveríamos a quitar...

Al día siguiente el pañal estaba totalmente seco, de hecho hacía mucho que no mojaba el pañal por las noches, y en cuanto le dije que había que hacer pipí en la taza del váter, me acompañó y lo hizo sin dificultad. Volví a felicitarla y colmarle de besos y abrazos, y ese segundo día transcurrió entre hacer pipí en la taza y alguna vez fuera, pero ella se iba dando cuenta de que hacérselo encima era algo incómodo, así que fueron pasando los días entre aciertos y pequeños escapes, y en una semana, mas o menos, controlaba bastante bien lo de avisar para hacer pipí. A todo esto hay que sumarle, que por las noches seguía poniéndole el pañal, y encontrándomelo seco por la mañana, con lo que decidí no ponérselo, y el resultado fue igual de exitoso, en dos meses y medio, se ha hecho pipí encima contadas veces, eso sí, siempre hemos estado muy pendiente de ella, preguntándole si quería hacer pipí, pero sin llegar a agobiarle.

En cuanto al tema de la caca, tengo que hacer un pequeño paréntesis. Le costó un poco al principio. De hecho he leído que suele ser así, he incluso las primeras veces nos pedía que le pusiésemos el pañal para hacerlo, se ve que el asunto de la caca es algo diferente... Ahora ya tiene claro que también lo tiene que hacer en la taza, pero sí es cierto que le ha costado mas, en otro post me gustaría escribir a cerca de este tema, ya que la peque ha tenido algunos problemillas con el tema de las heces, pero creemos que ya se ha solucionado.

Para finalizar he de decir que bajo mi punto de vista el asunto de cómo y cuando quitar los pañales a veces es mas el hecho de pensarlo y creer que va a resultar costoso, que lo que luego resulta en realidad. Creo que los puntos mas importantes a la hora de abordar esta etapa, son, hacerlo con una edad apropiada (no demasiado pronto), tener determinación y confianza en nuestro hijo/a, tener mucha paciencia, y darle todo el amor y seguridad del mundo, desde luego a nosotros nos ha funcionado, y puedo asegurar que yo no las tenía todas conmigo antes de empezar con todo este tema, pero al final, creo que a transcurrido con la mayor naturalidad del mundo, y yo me siento realmente orgullosa de mi pequeña por ello.

¿Y tú, cómo afrontaste esta etapa, os costó mucho, o fue mas fácil de lo que pensabais?
  

martes, 11 de junio de 2013

El baúl de los Premios...


Llevo un tiempo sin escribir nada en mi blog, y algo alejada de todo este mundo 2.0 en general. Alejada de blogs, redes sociales, e internet en general. No es por una razón concreta, pero puede que sea un cúmulo muchas... Falta de tiempo, tengo la cabeza en otras cosas, dedico mi tiempo libre a otros menesteres, hemos estado malitas mi nena y yo, trabajo, vida social,..., y en fin, una serie de motivos, un poco inconexos, pero que creo que son los culpables de mi ausencia. ...Muchas veces me apetece escribir sobre ideas que me rondan la cabeza, pero no tengo un ratito para sentarme y darles forma, con lo que se me olvidan y no llegan a ser desarrolladas. Pero esta noche me he dado cuenta que tengo algunos premios guardaditos, y creo que me voy a decidir a colgarlos en mi galería virtual dedicada a ellos, a ver si así me animo. Como ya he comentado últimamente no tengo demasiado tiempo, así que los pondré aquí, pero no los pasaré a nadie, solo se lo agradeceré a los que me los pasaron a mi, que ya lo hice en su momento, pero que hoy mas que nunca os lo vuelvo a agradecer. Os llevo en mi corazón!!!

El primero de ellos me lo pasó Tania Sobrevilla del blog Soy la mamá de nico, que hace poco a pasado a formar parte del equipo del blog De tú a tú, donde también colaboro (no he tenido ni tiempo de saludarte guapa, pero ¡¡¡bienvenida a bordo!!!), y es el que se ve arriba,. Muchas gracias por acordarte de mi en aquel momento!!!

Tengo que decir 7 cosas de mi:
  1. Soy Española e Ilicitana. 
  2. El cantante favorito de mi adolescencia fue Prince.
  3. Me encanta el deporte y todo lo que esté relacionado con él, verlo, practicarlo y enseñar cómo debe ser practicado.
  4. Me interesa mucho la psicología humana.
  5. Cada día me produce mas impotencia enterarme de nuevos casos de corrupción en España, injusticias hacia los mas necesitados, la impunidad de los Bancos y todo lo que les rodea, en general toda la clase política que nos han llevado a esta crisis...
  6. Me hubiera encantado ser cantante, es mi ilusión frustrada, snif, snif...
  7. Ahora que tengo treinta y tantos, me siento mucho mejor que cuando tenía los veintitantos.
Ahora habría que pasar el premio a 7 blogs....

El siguiente premio me llegó de la mano del Autor del blog Ypapá también, y me hizo mucha ilusión, porque es un Premio Internacional!! Nada mas y nada menos que viene de Portugal, aquí lo dejo...


...Y había que pasarlo a 8 blogs...


Ahora, el premio de una mujer que me cae de maravilla aunque no la conozco nada mas que por su original blog Dibujos de Nube, ella se ha acordado de mi en mas de una ocasión cosa que le agradezco de verdad, y aunque ahora estoy un poco ausente, iré a visitar en breve, quizá hoy mismo.... Y tendría que contestar a 11 preguntas:



Llega el turno de mi jefa, je, je, Elva Martínez Medina, bueno, mi compañera del blog De tú a tú, a la cual le agradezco de todo corazón que en su momento me diera la oportunidad de participar en este proyecto, aunque ahora mismo nos encontremos un poco a la deriva, debido a que esta gran mujer, que es la artífice de todo él, se encuentra pasando por unos momentos algo complicados, pero que yo sé que muy pronto volverá a animarnos a todas con sus geniales entradas, sus comentarios y su fuerza. Desde aquí te agradezco de veras que te acordaras de mi para este  premio que lo recibo por partida doble, pero que doblemente me encanta. Te mando mi apoyo y cariño en estos momentos, guapísima!!!!


Y por último, pero no menos importante he recibido otro premio de otra de mis compis en De tú a tú, que además es con la que he abierto este post tan premiado, Tania Sobrevilla, y que se ha vuelto a acordar de mi, cuánto te lo agradezco de verdad compañera!!!!



Os lo agradezco mucho, muchísimo a todos, y aunque no siga la mecánica de cada premio, se quedan conmigo, en mi corazón..., no sabéis lo bien que los acojo y la ilusión que me han hecho. Desde aquí os mando un fuerte abrazo a todos, y nos seguimos leyendo por aquí!!!!!!!

sábado, 18 de mayo de 2013

A veces dudo...



Desde que mi hija llegó a este mundo, siempre he tenido muy claro lo que quería para ella, con respecto a su manera de crecer, de aprender, de criarse... Está claro que toda madre o padre es algo que tienen siempre muy en cuenta, y que cada uno hace las cosas a su manera en casa, como sabe, como cree que es mejor, como le han enseñado o han visto en su propia familia, pero en concreto yo, no quería que repitiéramos con la peque, ciertos patrones que yo he vivido en mi propia familia.

Desde que nació ella ha dormido con nosotros, ha tomado teta a demanda, ha explorado el mundo cómo ha querido, siempre y cuando no estuviera en riesgo su integridad física, por supuesto, hemos intentado ir poniéndole los límites a medida que veíamos que iba madurando, y siempre hemos acudido a su lado en el momento que ha soltado la primera queja. Nunca la hemos dejado llorar en soledad, ni hemos dado por hecho que nos quería tomar el pelo con sus reclamaciones.

Nuestra pequeña tiene 32 meses, es una niña muy, pero que muy comunicativa, no puede estarse callada ni quieta, casi ni un momento, y constantemente quiere hacer todo ella sola, aunque, como es lógico no puede. Ante desconocidos no suele reaccionar con desconfianza y entabla amistad con todo aquel adulto o niño que le hace algo de caso y le sigue el juego. Le encantan los perros y siempre que vemos uno le pregunta a su dueño/a si lo puede acariciar, antes de tocarlo (es algo que yo siempre le he recalcado, aunque ella siempre ha sido bastante cauta al respecto, pero sin tener miedo). Es algo testaruda, pero me doy cuenta que a medida que va creciendo cada vez entiende más las cosas y me hace mas caso, con lo cual nuestro día a día se hace cada vez mas llevadero para los tres. Pero me alegra decir que nunca la obligo a hacer nada que ella no quiera, y que siempre la intento convencer de las cosas explicándoselas. Cuando era más pequeña, era más complicado, y a veces cuando teníamos que hacer algo que ella no quería todo era un drama, porque terminaba llorando y me hacía sentirme la peor madre del mundo. Esas rabietas han estado presentes en nuestra rutina diaria hasta hace poco, y me preocupaban mucho, pero de un tiempo a esta parte me estoy percatando de que ya no aparecen con tanta frecuencia, y eso me lleva de alegría.

Creo que como toda madre a veces dudo de si lo estamos haciendo bien con nuestra hija, y a veces me da la sensación de que la respuesta es positiva, pero también es cierto que a veces no lo tengo tan claro. Si alguien ha leído este post hasta aquí pensará que soy una de esas madres (que las hay), tranquilas y pacientes con sus retoños, pero lo cierto es que no.  Como digo, intento que todo sea así, amor incondicional, largas y pacientes explicaciones, mantener la calma cuando las explicaciones no funcionan, y saber en todo momento cómo reaccionar, pero la verdad es que también pierdo la calma y me enfado, y por supuesto, luego me arrepiento. Sé que soy humana, que no puedo ser perfecta, que a veces pongo a mi hija delante de la tele o del ordenador para que vea dibujos y así poder descansar de ella (esto es algo que me hace sentir fatal), que a veces prefiero ir a los sitios sin ella, que a veces me gustaría que su padre y yo pudiéramos tener más intimidad... Y por todo ello dudo también y me siento culpable...

Creo que todos tenemos nuestras luces y nuestras sombras, creo que es imposible ser siempre una balsa de aceite (aunque a veces me gustaría), creo que a todo lo ya expuesto habría que sumarle muchas más circunstancias de nuestra vida que hacen que todo no sea tan idílico como a mí me gustaría, pero aun teniendo todas estas escusas, seguiré intentando ser mejor madre cada día y teniendo muy presente lo que no quiero para mi hija, lo que no quiero que recuerde de su infancia.

¿Y tú, tienes dudas???

 



martes, 14 de mayo de 2013

La "rotura de la bolsa" significa parto inminente? Día de Colaboraciones.




Cuando yo estaba embarazada fue una de las preguntas que me hice en la etapa final del mismo. Era algo que no tenía claro del todo, igual que tampoco sabía con certeza cómo sería el momento en que se desencadenara el parto en sí. Ahora echando la vista atrás siento que ignoraba muchas cosas a cerca del tema y me arrepiento muchísimo de no haber contado con mas información al respecto. Debido a cómo fue mi parto, a posteriori, he ido recopilando gran cantidad de información que me parece muy interesante, y que pienso que toda embarazada debería saber, ya que creo que a veces no somos conscientes, y me incluyo, de lo maravilloso, importante y único, que es el proceso del parto, y que debe ser considerado como tal. A mi modo de ver las cosas creo que, deberíamos tener claros, por lo menos, algunos puntos básicos.

La "rotura de la bolsa", pues, es uno de esos puntos básicos, a cerca del cual no se sabe con certeza, o la información es a veces algo confusa o errónea. Es muy frecuente pensar que cuando se "rompe la bolsa" o se "rompen aguas", el parto se producirá de manera inminente, pero la verdad es que no es así. También es importante resaltar que no es lo mismo una "rotura" que una "fisura" de la bolsa, y que tampoco es igual que se rompa de forma espontánea o natural a que sea una maniobra (como es en muchos casos denominada "maniobra amniotomía"), realizada por la matrona o el obstetra. Es mas, para que se desencadene el parto no es necesario, ni tan siquiera, que se rompa la bolsa, ya que hay niños que nacen con la bolsa intacta, aunque no es lo mas habitual.

Cuando se "rompen aguas" lo primero que se le dice a una embarazada es que si son aguas de color claro, no es necesario ir al hospital al momento, puede asearse un poco y preparar sus cosas, antes de acudir al centro, e incluso esperar en casa hasta que las contracciones comiencen (si todavía no han empezado), pero si son de color oscuro, verdoso, o con sangre, hay que ir en seguida. Al margen de esto, si son "aguas limpias", se suele decir que si el parto no se desencadena por sí solo en 12-24 horas, ha de ser inducido (mediante oxitocina sintética), por peligro de infección tanto para la madre, como para el feto, pero lo cierto, es que hay estudios que indican que esto no es del todo cierto. Los motivos que se dan para inducir el parto, como digo, es el riesgo de infección, pero este riesgo viene dado, según otros estudios sobre este tema, por el número de tactos vaginales que se le practican a la embarazada desde el momento en que rompe aguas, y no por el hecho de haberlas roto. Yo creo que es bastante obvio, que si la bolsa está rota e introducimos los dedos o instrumentos por la vagina de la embarazada, esto puede hacer que se arrastren bacterias hacia su interior.

El Inglaterra, lo normal es esperar hasta 72 horas sin realizar ningún tacto, y dejar que  la propia embarazada siga su proceso de forma natural, antes de inducirlo de forma artificial. La OMS “aconseja una política de observación sin práctica de exámenes vaginales ni antibióticos, durante las primeras 48 horas después de la ruptura de membrana”. Pero el protocolo en la mayoría de los hospitales españoles no suele ser este y se induce a las 12-24 horas por una simple cuestión de tiempo. De cualquier modo, debemos tener claro que si no estamos de acuerdo en que se nos induzca el parto con oxitocina sintética, mientras no surjan complicaciones, podemos pedir que se espere, pero en esas situaciones casi nadie se para a pensar en lo que supone la diferencia de tener un parto natural a que sea inducido mediante oxitocina sintética (es muy diferente y la inducción implica riesgos), y la gran mayoría de las embarazadas, sobre todo las primerizas, se dejan llevar por lo que les dice el cuerpo médico. Llegado este punto he creído interesante dejaros un enlace de una Guía del plan de parto, que he encontrado en Bebés y Más.

Por último deciros que mucha de esta información ha sido sacada de la ya mencionada Bebés y Más y de El Parto es nuestro, y que espero que os haya parecido interesante.

martes, 30 de abril de 2013

Epidural SI o NO??? Colaboración del mes.

Hoy he venido a hablaros de algo que conocemos muchas de las que ya hemos sido mamás, y que en general casi todo el mundo sabe a lo que nos referimos cuando hablamos de "la epidural". Es una analgesia (alivio del dolor) que se utiliza en muchos campos de la medicina, y durante el parto se usa como método de alivio del dolor de las contracciones. Lo que no es sabido por tantos es que es considerada una técnica invasiva, porque para ponerla es necesario acceder al espacio epidural, entre las vértebras lumbares, y colocar un catéter en esa zona, a través del cual se irá introduciendo poco a poco y de forma continua la medicación.

Tampoco se hace mucho hincapié en que lo que se administra son diversos anestésicos y dependiendo del que se use van asociados a unos riesgos determinados. La Bupivacaína presenta un rango más amplio de seguridad con respecto a la lidocaína o mepivacaína, que producen una disminución del tono y fuerza muscular en bebés de madres a las que se les administraron; la anestesia epidural combinada o tipo "walking", también presenta menos riesgos, ya que permite a la embarazada deambular y cambiar de postura según le convenga para aliviar el dolor y no interferir negativamente en el proceso del parto, disminuyendo así las posibilidades de que éste se instrumentalice o termine en cesárea.

Un fármaco muy utilizado y barato es la meperidina, de la familia de los opioides. Produce sedación, depresión respiratoria, vómitos en la madre, disminución de la variabilidad de la frecuencia cardiaca fetal, sedación en el recién nacido, disminución del reflejo de succión, interferencia del vínculo madre-hijo (etc.). Lo mismo ocurre con la petidina (Dolantina), otro opioide, que en su caso, los riesgos pueden aparecer incluso a largo plazo, existiendo estudios en los que se establece una relación directa entre el uso de opioides, óxido nitroso o barbitúricos, durante los procesos de parto, con una mayor tendencia a la adicción a opiáceos en la edad adulta del individuo.


Las recomendaciones para poner la analgesia epidural varían según el tipo de parto. En un parto normal, lo más recomendable es ponerla cuando se haya establecido claramente que el parto está en curso, es decir, que haya un mínimo de 3-4 cm de dilatación, que las contracciones sean rítmicas e intensas (al menos 3 cada 10 minutos) y el cuello del útero esté borrado al menos la mitad. Cuanto más tarde se suministre, menos interferencias sobre el proceso del parto, pero tampoco merece la pena poner la epidural cuando el parto está muy avanzado (8-9 cm), pues tarda un rato en iniciar su efecto y para cuando vaya a ser efectiva puede estar ya entrando en la fase expulsiva (cuando se constata que la dilatación es completa, 10 cm).

Hay ginecólogos que aconsejan su uso alegando que sus efectos son totalmente inocuos, pero esto no es cierto, además de ser un método invasivo, como ya hemos visto, estos fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central de la madre, también pasan a la sangre del feto y le afectan. Los bebés presentan un menor instinto de succión y responden peor al estímulo de la lactancia, y como ya hemos mencionado, dependiendo de la sustancia les puede repercutir a largo plazo. En general, la epidural enlentece el trabajo de parto. En los partos que son espontáneos y se pone antes de los 4-5 cm de dilatación, reduce la movilidad de la madre, y esto puede derivar en que la cabeza del bebé no baje y haya que usar instrumental, para evitar el sufrimiento fetal, con el consiguiente peligro.

Otra circunstancia que deriva de la aplicación de la epidural, es que la madre deja de sentir ciertas sensaciones que le son de total utilidad para poder dar a luz, pero que si se le priva de ellas, mediante la sedación, ésta queda en manos del personal sanitario que tendrá que indicarle en todo momento si ha de pujar o no,  para que salga su bebé. No olvidemos que durante el parto el bebé también realiza un fuerte trabajo, y si se alarga la fase del expulsivo debido a un enlentecimiento o parada de las contracciones debido a la anestesia, pude hacer que bebé y madre se agoten y por lo tanto haya que recurrir al instrumental. Además la sedación de la madre hace que esta no perciba dolor, y por lo tanto no segregue casi endorfinas  (hormonas analgésicas naturales), el bebé se queda sólo durante la fase dolorosa del parto (el bebé sí percibe el dolor), y sin la compensación endorfínica sufre más.

En los partos que son inducidos mediante hormonas sintéticas (oxitocina sintética), el uso de epidural es prácticamente generalizado, porque los dolores de la madre se duplican, y como ya hemos comentado el bebé también sufre el dolor de las contracciones, y se quedará solo ante ellas. (Otro día os hablaré de la oxitocina sintética).

Resumiendo, después de toda esta exposición sacada en gran parte de la web de El Parto es Nuestro, llego a la conclusión de que la epidural puede ser útil en algunos casos: si se administra en el momento oportuno (es difícil, según el ritmo que lleve la dilatación de la madre), si se administra la cantidad precisa (también es difícil de conseguir ese equilibrio). Pero creo que en la mayoría de los casos, no se informa lo suficiente a las madres y se le aplica de forma indiscriminada, derivando muchas veces en instrumentalización o cesáreas, episiotomías, cuando no en otras maniobras como la de Kristeller, de la que ya no habló hace poco Marta  de Cuando la manada duerme, y colaboradora de este blog.

Por otra parte quiero dejar claro que la decisión de "ponerse" o no la epidural, debe ser un acto personal y consciente de cada madre, cuando ha recibido toda la información, sin ser presionada por nadie y sin dejarse llevar por las experiencias de otras madres que comentan que les ha ido bien o mal. Ninguna madre, ni bebé son iguales, y cada parto es diferente. Lo que es bueno en unos casos en otros puede derivar en un desastre, pero como digo para ello hay que informarse y tener bien claro lo que queremos en nuestro parto.

En mi caso estoy convencida de que no tendría que habérmela puesto, ¿y en tú caso?¿fue todo como esperabas?

viernes, 5 de abril de 2013

En el vientre materno



Cuando me enteré de que estaba embarazada no tenía ni idea de cómo iba a ser mi parto, ni de cómo me comportaría cuando tubiera a mi bebé en brazos, ni siquiera sabía si le daría pecho en exclusiva o no. La verdad es que no me preocupaba nada de esto, pero a medida que iban avanzando las semanas iba teniendo cada vez mas curiosidad y dándome cuenta que cada vez era mas consciente de la criatura que llevaba dentro y de mi propio cuerpo.

La curiosidad me llevaba a recorrer la red buscando información a cerca del desarrollo del feto en el vientre, cambios en el cuerpo de la embarazada, y todo lo relacionado con el embarazo.  En mi búsqueda dí con un documental que me pareció de lo mas interesante titulado “En el vientre materno” y que está producido por National Geographic Channel a través del cual se muestran los diferentes procesos del desarrollo del embarazo humano. "En el vientre materno" es una saga que cosnta de otros 3 documentales mas, en los que se habla también de embarazos de animales, embarazos múltiples y otro titulado "Luchar por sobrevivir". Yo solo he visto el primero y hoy me he acordado de este documental porque he visto que lo daban en el canal  Divinity, y la verdad es que lo recomiendo.

Me pareció muy interesante todo lo que aprendí viendolo, ya que está muy bien explicado y te va diciendo con todo detalle cómo se va desarrollando el feto en un viaje a través de las 40 semanas de gestación (38 semanas). Además de contar muchas cosas interesantísimas sobre el desarrollo del feto, con gran rigor científico, lo hacen en un tono que me parece de lo mas respetuoso y facil de comprender para cualquier persona.

Hoy viéndolo de nuevo por casualidad he recordado muchos de los sentimientos que tuve cuando estaba embarazada y he vuelto e revivir nuestro parto...

Cuando lo vi en su momento, aunque me gustó mucho, no le percibí como hoy. En esta ocasión me he emocionado mas que entonces, porque mientras veía las imagenes del documental, en las que salen con mucha frecuencia fetos vistos mediante ecografía, o imágenes muy bien hechas con ordenador, como digo, hoy ha sido como volver a a revivir todo, pero poniéndole cara a ese feto, sabiendo que mi pequeña estaba allí. No sé como explicarlo, cunado estaba embarazada sentía a mi hija, pero hoy ha sido como volver a sentirlo todo sabiendo que esa era mi pequeña, la que hoy me sonríe cada mañana cuando se despierta.

La verdad es que ha sido muy bonito ver de nuevo este documental, así que si os apetece verlo, tanto si estáis embarazadas, como si no, aquí os dejo un enlace donde podéis ver el documental completo. http://nuevasmamas.net/semana-a-semana/en-el-vientre-materno-documental-completo-national-geographic.html

martes, 26 de marzo de 2013

La valiosa herencia de nuestros padres. Recordando colaboraciones.


Hoy he querido recordar una de mis colaboraciones en De tú a tú, aquí os la dejo...
Desde que soy madre me vienen a la mente con mucha frecuencia recuerdos de mi infancia mas temprana. A veces no son ni si quiera recuerdos, y son mas bien sensaciones o sentimientos que siempre he tenido dentro, pero que ahora  mas que nunca los noto y vuelven a mí con mucha frecuencia…. Unas imágenes borrosas de algo que me ocurrió con apenas dos años, y siento claramente lo que sentía en aquellos momentos…, las manos de mi madre o su escote, que me traen recuerdos de un amor infinito y sensaciones muy diversas, que van desde la mayor felicidad, miedo mas profundo, o sentimientos de soledad….uffff.

Ahora que soy mamá y mirando crecer a mi pequeña, me doy cuenta de que gran parte de los problemas psicológicos y pequeñas o grandes fobias que tenemos de adultos son causados por el trato que recibimos de nuestros padres o por sucesos que nos han marcado en esta tierna etapa, y por desgracia hay mucha gente que nunca llega a saber el porqué de aquello que siente en lo mas profundo de su ser, y que le impide ser feliz del todo en su vida.

Sé que hay gente que pensará que exagero, hay muchos que pensaran que ellos no tienen un mal recuerdo de su infancia y  que fueron muy felices, realmente a estas personas las felicito de corazón, y tampoco quiero decir que tengan que ser traumas, pero a lo que me refiero es a que puede que muchos de nuestros comportamientos en nuestra vida cotidiana, pequeñas manías,  o pequeñas fobias, son debido a lo que hemos vivido como niños o incluso bebés.

Me viene a la mente algo que he leído muy  recientemente y que, de forma exagerada y cruel, explica lo que quiero decir; hay un experimento que fue realizado por el padre del conductismo, John Watson,  que consistió en lo siguiente: Seleccionó a un niño sano y mentalmente estable, de 11 meses y le fue mostrando distintos objetos o animales de color blanco, y al mismo tiempo, cada vez que le colocaba uno de ellos delante, por detrás de él, y a la altura de su cabeza, sonaba un fuerte golpe con un martillo. Después de varias repeticiones de la secuencia cada vez que el niño veía algo de color blanco lloraba desconsoladamente, aunque ya no sonara el martillazo. Este experimento es realmente duro y cruel, fue realizado a principios del siglo xx, y hoy día sería impensable, lógicamente, pero con él se dio paso a que se utilizaran métodos conductistas, para cambiar las conductas desde edades bien tempranas.
Seguramente muchos de los que estén leyendo esto se habrán llevado las manos a la cabeza, y pensarán que hoy en día nadie usa estas técnicas, pero os diré que en la crianza de los niños se siguen utilizando, y mucho. Por supuesto, no tan “a lo bestia”, pero a mi modo de ver siguen siendo la peor forma en la que se puede educar a un niño.

Me imagino que todos conoceréis el programa de “Supernani”. Yo lo veía antes de tener a mi hija, pero después, cuando ya era mamá, me fui dando cuenta de que era todo demasiado fácil para la Supernani esta, y llegaba a plantearme, que tal vez esos papás angustiados porque sus pequeños no les hacían caso, no eran tan inocentes como se le intentaba hacer ver al espectador, y que seguramente hubieran sido ellos los que no estaban haciendo las cosas del todo bien con sus hijos y por esta causa, sus pequeños, ahora eran indomables. En este programa reconducían la conducta de los pequeños de la misma forma que en el experimento de John Watson, pero de forma light, con refuerzos positivos o negativos, pero que en el fondo viene a ser lo mismo, y en poco tiempo hace que niños que tienen algún problema mas profundo,  se comporten tal y como quieren sus papás. En este programa todo el mundo le daba las gracias a Supernani, pero realmente era todo un show, ya que seguramente en poco tiempo todo volvería a ser como antes, porque al no profundizar en nada, los padres volverían a caer en los mismos errores, y los hijos, al no saber expresar sus sentimientos de otra manera volverían a hacer lo mismo que hacían antes.

Lo que yo quiero decir con todo esto es que muchas veces se muestran a los niños como pequeños desalmados, que hacen la vida imposible a sus papás, con sus rabietas, caprichos y cabezonerías, pero no es así. Ellos son un fiel reflejo del trato que reciben de sus padres. Yo sé que mucho de lo que hay en mi se lo debo a mis padres que, por suerte o por desgracia, ha influido en mi forma de ser, y sé que a mi pequeña también le trasmitiré mucho de mi, pero lo que no haré nunca es utilizar métodos en los que no se cuente para nada con la voluntad de mi pequeña, premiando de forma gratuita por aquello que yo deseo que haga, o por el contrario darle un refuerzo negativo si ha hecho algo que a mi parecer está mal.

Lo que yo haré será contar con ella, explicarle el porqué de las cosas, tener mucha paciencia, y darle mi ejemplo. Sé que será mas lento, pero también sé que será mas sano. Que si mi hija tiene un comportamiento que yo creo que no es el correcto, primero tendré que revisar qué es lo que ha podido provocarlo, hablando con ella,  y si todavía es muy pequeña para poder contármelo, estaré muy alerta para intentar averiguarlo, pero nunca daré por hecho que el error está en ella, si no que todo tiene un porqué.